La Capilla Sixtina. . . se presenta como algo acabado y perfecto: al reclamar nuestra admiración, nos mantiene a distancia; el jardín de Ryoan-ji, hecho de piedras irregulares sobre un espacio monocromo, nos invita a rehacerlo y nos abre las puertas de la participación.
… los poetas y los pintores japoneses podrían decir . . . “la imperfección es la cima”. Esa imperfección . . . no es imperfección: es voluntaria inacabamiento. Su verdadero nombre es conciencia de la fragilidad y precariedad de la existencia, conciencia de aquel que se sabe suspendido entre un abismo y otro.
Para el mosquito
también la noche es larga,
larga y sola.
. . . en el haikú la palabra se resuelve en silenciosa contemplación.
El haikú fue una crítica de la explicación y la reiteración, esas enfermedades de la poesía. El renga (poesía colectiva) es una crítica del autor y la propiedad privada intelectual, esas enfermedades de la sociedad.
Octavio Paz, Sendas de Oku

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