lunes, 3 de diciembre de 2007

Post Twin Towers
Amor,
No están las condiciones
Para paces.
Tampoco para guerras.
Las condiciones están
Para el silencio.
Para extender las manos.
Para oírte.

No hay comentarios:


Nadie en la calle.
Perros.
Seguidilla de dientes
y mangueras.
Ficción de barrio,
vida puertas adentro.

Diente y rejas.


En un día como hoy
un simplemente 30 de noviembre
agradezco a la señora Carmen
que me hizo una reineta
a la parrilla
y me habló de su madre
y su hermana mayor,
muertas las dos,
queridas,
en ese
o algún otro rincón
de Cartagena.
Agradezco a don Pedro,
fino y sabihondo
guía voluntario,
un igual
en su historia
y sus quehaceres,
un amigo quisiera
para otros recorridos.
Agradezco al azar
que me llevó a la roca
a la hora justa,
al retumbe del mar,
a la amplitud
ondeada
del poniente.
Agradezco al que dejó
(no sé quién todavía)
tajadas de limón
en un pocillo de agua;
un vaso,
las sábanas,
como en tiempos más lentos,
abiertas y dobladas.
Y le agradezco al grillo
que, anónimo de anónimos,
hasta podría decirse
que me canta.