miércoles, 5 de diciembre de 2007

BIENVENIDA

Según la Real Academia, mucho más motivo de humor y de asombro que norma imprescindible, plica es un "sobre cerrado y sellado en que se reserva algún documento o noticia que no debe publicarse hasta fecha u ocasión determinada".

La idea de este blog y de este nombre es compartir sobres antes cerrados, aunque no sellados por ningún motivo, con mensajes en verso, en fotos y en reflexiones. Y, ojalá, comentarios.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Post Twin Towers
Amor,
No están las condiciones
Para paces.
Tampoco para guerras.
Las condiciones están
Para el silencio.
Para extender las manos.
Para oírte.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Homenaje a Octavio Paz

El proverbio europeo es falso; viajar no es “morir un poco” sino ejercitarse en el arte de despedirse para así, ya ligeros, aprender a recibir. Desprendimientos: aprendizajes.

La Capilla Sixtina. . . se presenta como algo acabado y perfecto: al reclamar nuestra admiración, nos mantiene a distancia; el jardín de Ryoan-ji, hecho de piedras irregulares sobre un espacio monocromo, nos invita a rehacerlo y nos abre las puertas de la participación.

… los poetas y los pintores japoneses podrían decir . . . “la imperfección es la cima”. Esa imperfección . . . no es imperfección: es voluntaria inacabamiento. Su verdadero nombre es conciencia de la fragilidad y precariedad de la existencia, conciencia de aquel que se sabe suspendido entre un abismo y otro.

Para el mosquito
también la noche es larga,
larga y sola.

. . . en el haikú la palabra se resuelve en silenciosa contemplación.
El haikú fue una crítica de la explicación y la reiteración, esas enfermedades de la poesía. El renga (poesía colectiva) es una crítica del autor y la propiedad privada intelectual, esas enfermedades de la sociedad.


Octavio Paz, Sendas de Oku



Nadie en la calle.
Perros.
Seguidilla de dientes
y mangueras.
Ficción de barrio,
vida puertas adentro.

Diente y rejas.

En un día como hoy
un simplemente 30 de noviembre
agradezco a la señora Carmen
que me hizo una reineta
a la parrilla
y me habló de su madre
y su hermana mayor,
muertas las dos,
queridas,
en ese
o algún otro rincón
de Cartagena.
Agradezco a don Pedro,
fino y sabihondo
guía voluntario,
un igual
en su historia
y sus quehaceres,
un amigo quisiera
para otros recorridos.
Agradezco al azar
que me llevó a la roca
a la hora justa,
al retumbe del mar,
a la amplitud
ondeada
del poniente.
Agradezco al que dejó
(no sé quién todavía)
tajadas de limón
en un pocillo de agua;
un vaso,
las sábanas,
como en tiempos más lentos,
abiertas y dobladas.
Y le agradezco al grillo
que, anónimo de anónimos,
hasta podría decirse
que me canta.